

Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche»...
¿Qué hubiera sido de la creación sin las palabras?, parece que en la mismísima alma del hombre fluye la fuerza de la palabra, la necesidad de nombrar para existir. Sin palabras no hay pensamiento. Nada existe si no lo nombro. ¿Quién creó la palabra muerte? y ¿guerra?... Malvados Piratas...
Quizás exista una posibilidad, gritemos ¡PAZ, FELICIDAD, VIDA!... ¿qué nos podrá ocurrir?, quizás haya que esperar un tiempo para ver su efecto... ante todo no nos quedemos sin palabras...
Nombrad en vuestros sueños navegantes, tal es el poder de las palabras, pero sólo si se saben pronunciar. Hablar es relativamente fácil, entender es complejo, hablar con entendimiento sólo está al alcance de unos pocos.
Pero recuerda, las palabras se las lleva el viento...
Una cámara anecoica es una sala especialmente diseñada para absorber el sonido que incide sobre las paredes, el suelo y el techo de la misma cámara, anulando los efectos de eco y reverberación del sonido.
El sonido es en realidad una onda que transmite energía mecánica a través de un medio material como un gas, un líquido o un objeto sólido. De este modo, cuando una onda de sonido incide sobre una superficie se da un efecto de reflexión, que devuelve la onda sonora; y un efecto deabsorción, que absorbe parte de la energía mecánica de la onda tras el impacto contra la superficie en cuestión.
En la naturaleza se da este fenómeno en todo entorno, salvo en el vacío, donde el sonido no se puede transmitir. En cualquier medio por el que el sonido se propague, se dan la reflexión y la absorción y como fruto de ellas se dan los efectos de reverberación y eco.
Si queréis saber más, en unos días haré un corta-pega de un interesante artículo que he encontrado sobre cámaras anecóicas....así hago algo de fidelización...
Todo este mini rollo viene al caso de un extraño video que he visto hoy sobre una composición musical extraordinaria titulada: 4'33'' (4 minutos y 33 segundos) del autor John Cage y que aunque originariamente se compuso para piano, también se puede interpretar a orquesta o con cualquier grupo de instrumentos. Su partitura es la que se muestra en la foto (Tacet significa silencio en latín).
Creo que las palabras sobran ante la genialidad de su autor, el cual sabe atrapar el sonido del silencio en 4'33''. Aquí os dejo dos videos, uno de su interpretación a piano y otro de su interpretación por la Orquesta Sinfónica de la BBC. Sencillamente...sin palabras
Espero lo disfrutéis en silencio y lo entendáis...que no es trivial...