
No sé porqué extraña razón, al hacernos adultos, deseamos borrar y olvidar aquellos sueños de nuestra infancia.
Lo que no parecen recordar muchos adultos es una realidad que está por encima de toda duda: el ratoncito Pérez, los Reyes Magos, las brujas, las hadas y duendes existen. Yo doy fe de ello.
Si lo dudas, miles, millones de testimonios en todo el mundo te corroborarán estas palabras, sí, muchos de estas pruebas serán presentadas por niños, también por otros no tan niños, ¿por qué no darles crédito a ellos?, ¿por qué tildarlos de locos o infantiles?
Hay tantas pruebas de su existencia o de su no existencia como las hay de los miles de Dioses adorados por toda la historia de nuestra Humanidad… y muchos ni se atreven a ponerlos en dudad…
Yo creo en el tesoro que se esconde al otro lado del arcoíris, yo creo en el terrible Dragón que duerme en la oscura montaña, herido por un caballero de blanca armadura cuyo nombre el tiempo ha olvidado pero cuyas hazañas aún inspiran leyendas. Yo creo en la magia de la navidad y, cómo no, en los Reyes Magos.
Y quien tenga alguna duda de la veracidad de mis palabras que mire en su interior y busque los recuerdos perdidos y ocultos por aquella mentira que es la madurez. Y si no puede recordar, que se deje guiar por la mirada llena de ilusión de cualquier niño: verá que no hay mentira en sus ojos, verá que a veces la realidad supera la ficción en la que creemos vivir.
Un saludo Navegantes